RIVERVIEW- Guadalupe Rivera, de 40 años, se enteró en su iglesia, que habría una entrega de mochilas y útiles escolares gratuitos en el YMCA Camp Cristina. Se inscribió y fue una de las 500 familias favorecidas con la iniciativa.
La residente de Gibsonton llegó el 27 de julio a las instalaciones de la organización comunitaria, ubicadas en 9840 Balm Riverview Rd. en Riverview, a recibir la donación. Le acompañaron sus dos hijos Gilberto y Abraham Méndez, de 10 y 9 años respectivamente.
"Es muy bueno porque nos ayuda para los útiles escolares cuando no tenemos los recursos suficientes", dijo Rivera, originaria de México.
Su familia pasó una mañana divertida con música, obsequios, presentaciones de baile, juegos y manualidades. También hubo exámenes dentales, pruebas de detección para la diabetes, cortes de cabello y otros servicios gratuitos.
Heather Solomon, directora ejecutiva del North Brandon Family YMCA en Seffner, dijo que la donación de mochilas y útiles escolares es un evento anual que se ha llevado a cabo en 21 ocasiones con la ayuda de socios y organizaciones.
Este año se entregaron 1,400 mochilas a estudiantes de Riverview, Wimauma, Ruskin, Brandon, Seffner y otras localidades. Los alumnos favorecidos por la organización sin fines de lucro asisten a la escuela desde kínder hasta la secundaria.
Solomon le dio la bienvenida al público.
"Es un lindo día, vamos a servir a tanta gente hoy", comentó Solomon antes de dirigirse a los asistentes. Padres e hijos esperaron pacientemente en fila para que diera inicio el evento, el cual comenzó con puntualidad.
El YMCA Camp Cristina tiene 65 acres y es un lugar ideal para las actividades al aire libre. Se ofrecen clases de natación, campamentos de verano y un programa para después de la escuela, entre otros. Con esto buscan impulsar la unión familiar y mejorar la comunidad por medio del desarrollo físico, intelectual y espiritual de las personas, según su página web.
La directora ejecutiva dijo que es difícil para las familias, especialmente para las de ingresos medios bajos, prepararse para el año escolar.
"Nuestro objetivo es tratar de disminuir la carga, por eso hemos reunido a un grupo de socios comunitarios y lo mínimo que podemos hacer es conseguirles una mochila y algunos suministros para quitarles un poco de esa pequeña presión, entonces nos complace hacerlo", manifestó Solomon.
Las mochilas contenían cuadernos, papel, lápices, carpetas y otros materiales que son indispensables a la hora de ir a la escuela. "Queremos que todos tengan las herramientas necesarias", expresó Solomon.
El programa se diseñó para familias que atraviesan dificultades financieras, ya sea por la pérdida de trabajo, incendio u otro tipo de emergencia, se informó.
La inscripción de los estudiantes se hizo de distintas maneras. El YMCA se asoció con la organización sin fines lucro Echo que proporciona alimentos, ropa y acceso a diversos programas y recursos a personas con necesidades.
"Ellos (Echo) hablaron con sus familias preinscritas", explicó Solomon.
También se pusieron en contacto con consejeros de escuelas en el área, para que difundieran el proyecto y presentaran solicitantes. Además, varias ramas del YMCA proporcionaron los nombres de sus miembros que han recibido de parte de ellos una beca de membresía y calificaban para la donación.
Merry Alaynick, presidenta del Comité de Responsabilidad Social del YMCA del Área Metropolitana de Tampa, mencionó las entidades participantes, que ofrecieron sus servicios y productos gratuitos. Entre ellos hubo hospitales, entidades gubernamentales, organizaciones sin fines de lucro y negocios. "Están aquí para dar donaciones a los niños", dijo Alaynick.
Agregó que los preparativos comenzaron en enero. Resaltó el trabajo de decenas de voluntarios, siendo uno de ellos Kavita Marballi, quien se ha destacado a lo largo de los años por su dedicación y entrega a la misión del YMCA. "Ella es la roca de este evento", dijo Alaynick.
Otra familia que acudió al sitio fue Catalina Sánchez, de 42 años y originaria de México. Le acompañaron tres de sus cuatro hijos: Luis Waldo y Luis Donaldo, de 14 años y su hija menor Princess, de 8 años.
La madre dijo que esta era la primera vez que asistían al evento del YMCA, del cual supo por medio de una sobrina que recibió la información en la escuela secundaria Lennard, en Ruskin. Una vez en el YMCA Camp Cristina, llevó a sus hijos para que recibieran un corte de cabello gratuito.
George Ortiz, de 32 años y propietario de Windy City, en Brandon, se observaba concentrado en sus tareas. Su silla de barbero había sido colocada en un pabellón, a poca distancia de la amplia galera techada en donde se realizaban las actividades principales.
Su madre, Gilda Cacique, de 56 años, le ayudaba coordinando el servicio a los clientes. La familia se mudó de Chicago y el negocio ha estado abierto por casi dos años.
"Mi hijo participa en eventos porque él quiere aportar de su vida para los demás", dijo Cacique, originaria de México. Indicó que habían realizado 10 cortes de cabello a media mañana de ese sábado.
En otro lado y en una larga mesa, un grupo de menores colocaba trozos de madera juntos y los clavaba bajo la supervisión de sus padres y de los encargados del taller. Hacían ornamentos de madera, como sostenedores de plantas.
Allí se encontraba Blanca Ruiz, de 28 años, junto con su esposo y sus seis hijos. Cuatro de ellos han cumplido la edad para ir a la escuela. "Está padre", dijo la madre en tono fuerte sobre la ayuda para las familias.
La música y la danza no podían faltar. Catorce jóvenes de la compañía de danza del YMCA presentaron varios números, entre ellos un musical de Broadway y una muestra de ballet.
Celeste Díaz, instructora de danza del YMCA, dijo que los integrantes han aprendido distintos tipos de baile e incluso han sido parte de la compañía por varios años.
El orgullo de la instructora por el trabajo bien hecho de los bailarines fue evidente al final de las presentaciones. Todos se dieron un fuerte abrazo.
Otras ramas del YMCA que participaron en el esfuerzo para la comunidad fueron: Campo Family YMCA de Valrico y Spurlino Family YMCA de Big Bend Road en Riverview.
Para los organizadores, la iniciativa contribuye a que los alumnos estén mejor preparados y tengan éxito en la escuela. Así también porque el beneficio no es solamente para un grupo, sino que se extiende a un amplio espectro de personas.
"Es realmente la comunidad que se une para apoyar a la comunidad, y de eso es lo que se trata la YMCA. Al final del día, estamos haciendo lo que se supone que debamos hacer: conectar a la comunidad para el mejoramiento de la comunidad", finalizó Solomon.