TAMPA, FL. — Durante años, el padre de Sieldy Maldonado trabajó lejos de su hija para construir una vida en Estados Unidos. Llegó desde Guatemala hace 24 años, cuando ella apenas tenía ocho meses, comenzó como cocinero de pizzas, trabajó como chef en cruceros y posteriormente logró establecer su propio negocio de jardinería y cuidado de césped.
Hoy, su hija estudia en la Universidad del Sur de la Florida (USF) con la intención de convertirse en abogada especializada en inmigración. Para Sieldi, alcanzar esa meta representa también una manera de honrar el esfuerzo de su padre.
La historia de ambos está marcada por la separación, el sacrificio y una relación que se fue fortaleciendo con los años. Antes de emigrar, su padre tuvo que comenzar a trabajar en el campo de su natal país cuando apenas tenía 10 años y así ayudar a su madre y contribuir al sostenimiento de sus tres hermanos.
“Él siempre quiso convertirse en doctor, pero las circunstancias económicas de su familia no se lo permitieron”, narró Sieldy.
Cuando ella conoció esa parte de la historia de su padre, decidió convertirla en una fuente de motivación para su propia vida profesional.
“Quiero que él se sienta orgulloso de la hija que tiene”, expresó durante la entrevista.
La relación entre ambos también cambió con el tiempo. Después de una infancia marcada por la distancia, Sieldiy asegura que hoy su padre es uno de sus principales apoyos y lo describe como su amigo y confidente.
Brenda Báez Costa, (izquierda) es la actual presidenta de HPWA y animó a las personas que asistieron por primera vez a una reunión de esta organización, para que se unan y los apoyen.
El apoyo de HPWA
En ese proceso apareció la Asociación de Mujeres Profesionales Hispanas (HPWA), una organización sin fines de lucro fundada en Tampa en 1990 por un grupo de mujeres profesionales hispanas interesadas en generar oportunidades de desarrollo profesional y personal para otras mujeres de la comunidad.
Sieldy participó como aprendiz en el programa de mentoría de HPWA en 2025. Allí recibió acompañamiento profesional y personal, además de apoyo para conseguir una beca que contribuyó a hacer posible su ingreso a USF.
También tuvo la oportunidad de contar con la orientación de profesionales como Lilibeth Cain, abogada en Tampa, quien la acercó al trabajo en las cortes y le permitió conocer de primera mano la realidad de quienes necesitan asistencia legal.
Actualmente, Sieldiy trabaja como asistente legal de la abogada Elizabeth Cuenca, quien también estuvo vinculada a HPWA y se ha convertido en otra de sus mentoras.
Para la estudiante, estas experiencias han confirmado que su futuro profesional debe estar ligado al servicio de la comunidad inmigrante.
Una carrera con propósito
La decisión de estudiar abogacía de inmigración está relacionada con su propia historia familiar y con las experiencias de otros inmigrantes que ha conocido.
Sieldy considera que muchas personas llegan a Estados Unidos después de enfrentar dificultades económicas, violencia o situaciones familiares complejas en sus países de origen. Su propósito es convertirse en una profesional capaz de acompañarlas y defenderlas desde el ámbito legal.
Su experiencia en Guatemala también ha influido en esa decisión. Según relató, creció en una comunidad afectada por la violencia de las pandillas y conoció de cerca las amenazas que enfrentaban algunos jóvenes que se negaban a integrarse a estos grupos.
“Quiero ser esa conexión de apoyo cuando sea profesional”, afirmó. Para ella, el compromiso con los inmigrantes no debe limitarse a expresar una posición públicamente. También implica brindar acompañamiento legal y convertirse en una voz para quienes enfrentan procesos migratorios y necesitan orientación.
Laura Garrigosa, (de blanco-izquierda) fue una de las asistentes por primera vez a una reunión de HPWA, y se enteró de cómo podría ser parte de la organización y ayudar a las estudiantes hispanas menos favorecidas.
HPWA busca ampliar su comunidad
La historia de Sieldy fue uno de los ejemplos del impacto que HPWA busca generar entre las jóvenes latinas durante una reciente reunión de la organización, diseñada también para recibir a personas que asistían por primera vez.
Brenda Báez Costa, actual presidenta de HPWA, explicó que el encuentro tuvo como objetivo mostrar con mayor profundidad el trabajo de la organización, sus programas y las diferentes maneras en que la comunidad puede involucrarse.
“HPWA no es solo una organización, no solo un nombre, es una comunidad”, señaló Báez Costa.
Durante la actividad se presentaron los planes de la organización para el año y se explicó el proceso de acompañamiento a estudiantes con necesidades económicas.
El programa de mentoría ofrece a las participantes el acompañamiento durante 10 meses de una profesional latina relacionada con su área de estudio. Las estudiantes también tienen acceso a actividades destinadas a fortalecer sus habilidades personales y profesionales y, al finalizar el proceso, pueden optar a becas si cumplen con los requisitos y realizan la correspondiente aplicación.
HPWA trabaja especialmente con jóvenes latinas de primera generación universitaria, un grupo para el que el acompañamiento de profesionales con experiencias similares puede representar una herramienta importante durante su formación.
La organización también busca incorporar nuevas mentoras y participantes al programa. Según informó su presidenta, el registro para las estudiantes interesadas en convertirse en aprendices permanecerá abierto hasta el 11 de septiembre de 2026.
Nuevas integrantes, nuevas oportunidades
Entre las asistentes por primera vez a la reunión estuvo Laura Garrigosa, propietaria de LC House The Beauty Bar, ubicado en el West Shore Grand Hotel. Garrigosa acudió con el propósito de conocer mejor el trabajo de HPWA y determinar de qué manera podría contribuir en el futuro.
Su interés está particularmente relacionado con el apoyo a jóvenes hispanas con menos recursos.
La empresaria considera que quienes han logrado superar momentos de dificultad también tienen la responsabilidad de recordar esas experiencias y utilizar sus recursos para ayudar a quienes están comenzando.
“Es sumamente importante apoyar a los que vienen creciendo”, manifestó. Su participación refleja precisamente uno de los objetivos de HPWA: ampliar la red de profesionales y miembros dispuestos a aportar conocimientos, tiempo y recursos para fortalecer las oportunidades de las nuevas generaciones.
Paula Sofia Gómez (izquierda) futura presidenta de HPWA período 2027-2028, junto con Danielle Hernández (centro) abogada de inmigración y patrocinadora de la organización. Ambas con la actual presidenta, Brenda Báez Costa (derecha).
Una cadena de oportunidades
Para Sieldy, el respaldo recibido representa mucho más que una beca o una experiencia de mentoría.
HPWA le permitió acercarse a profesionales, conocer el ejercicio de la abogacía y comenzar a construir una red que hoy forma parte de su preparación. Su meta es que esa oportunidad no termine con ella.
Cuando se convierta en abogada de inmigración, espera acompañar a otras personas que lleguen a Estados Unidos con historias similares a la de su familia.
Mientras avanza hacia ese objetivo, mantiene presente el sacrificio de su padre, aquel hombre que comenzó a trabajar siendo un niño y que dejó atrás Guatemala para buscar un futuro diferente.
Él no pudo cumplir su sueño de convertirse en doctor, su hija, en cambio, está construyendo el suyo.
Y en ese camino, Sieldy ha encontrado en HPWA una comunidad que le permitió transformar el esfuerzo de una generación en nuevas oportunidades para la siguiente.