ZEPHYRHILLS - Durante meses, Edmelinda Arce pasaba frente a una enorme obra en construcción camino a su casa. Observaba las grúas, las estructuras de acero y el constante movimiento de trabajadores levantando lo que sería una de las nuevas plantas de producción de Bauducco Foods en Estados Unidos.
Cada vez que cruzaba por allí se repetía la misma frase: "Yo quiero trabajar ahí."
No conocía a nadie dentro de la empresa, solo sabía que aquella construcción representaba una oportunidad para comenzar una nueva etapa profesional. Hoy, esa intuición se convirtió en realidad.
Edmelinda, puertorriqueña y residente de Zephyrhills, trabaja en el departamento de Control de Calidad de Bauducco, una compañía con raíces italianas, consolidada en Brasil y que ahora apuesta por el crecimiento del centro de Florida con una inversión que promete transformar la economía local y generar cientos de empleos.
Su historia es única. En los pasillos de la nueva planta se escuchan acentos de Puerto Rico, Venezuela, Cuba, Colombia y otros países latinoamericanos. Son trabajadores que encontraron en Bauducco mucho más que un empleo: encontraron una oportunidad para construir un futuro.
"Entré el 8 de junio como empleada regular y apenas una semana después me promovieron a Control de Calidad", cuenta Edmelinda con una sonrisa.
Aunque nunca había trabajado en esa área, asegura que el aprendizaje ha sido constante. "Aquí nadie te deja solo. Siempre hay alguien dispuesto a enseñarte. Caminan contigo para que puedas crecer dentro de la empresa."
Su responsabilidad consiste en verificar que cada lote de producción cumpla con estrictos estándares de calidad antes de llegar al consumidor. Analiza muestras en laboratorio, supervisa niveles de humedad y pH, y participa en controles mediante rayos X para garantizar la seguridad de los productos.
Pero lo que más destaca no son las máquinas ni la tecnología. "Desde el primer día me hicieron sentir bienvenida. Como hablo inglés y español, nunca sentí que el idioma fuera una barrera. Eso significa mucho para quienes comenzamos un trabajo nuevo."
Edmelinda Arce, una puertorriqueña radicada en la ciudad de Zephyrhills, Florida, actualmente trabaja en el área de control de calidad.
Una empresa donde hablar español también abre puertas
Ese ambiente multicultural se repite en toda la planta. Para María Mayuri, nacida en Venezuela, Bauducco ha sido mucho más que un lugar de trabajo: ha sido una empresa que ha acompañado su crecimiento profesional.
Llegó hace siete años cuando emigró a Estados Unidos. Comenzó en el área de distribución en Miami y, cuando la compañía decidió abrir su nueva fábrica en Zephyrhills, aceptó el reto de mudarse y empezar una nueva etapa.
"Empecé desde cero y hoy soy supervisora de Control de Calidad." Habla con orgullo del crecimiento que está viviendo la empresa.
"Lo que vemos hoy es solo el comienzo. Este edificio seguirá creciendo y se llenará de nuevas líneas de producción. Hay muchísimo futuro."
Para ella, el éxito de Bauducco también radica en la diversidad de su equipo. "Aquí trabajan estadounidenses y personas de muchos países latinoamericanos. Todos tienen las mismas oportunidades."
Su invitación es sencilla y directa. "Si están buscando trabajo, traigan su currículum. Las puertas están abiertas."
La venezolana María Mayuri, fue trasladada de la fábrica de Bauducco en Miami a Zephyrhills, ayudando a sus nuevos compañeros en la nueva planta de producción.
Una apuesta por la comunidad
Detrás de esta inversión existe una decisión cuidadosamente estudiada. El CEO Global de Bauducco, Stefano Mozzi, explica que la empresa evaluó distintas regiones de Estados Unidos antes de elegir Zephyrhills como sede de su nueva planta.
"Nos consideramos floridanos porque comenzamos nuestra historia en Miami. Analizamos varias opciones, cinco estados en total, pero encontramos en Zephyrhills una comunidad que creyó en nuestro proyecto desde el principio."
Mozzi reconoce que el respaldo del condado de Pasco y de las autoridades locales fue determinante para establecer la fábrica en esta ciudad. Pero también había otro objetivo.
"Nos contaban que muchas personas de Zephyrhills tenían que salir diariamente a trabajar a otras ciudades porque aquí había poca industria. Nosotros queríamos cambiar esa realidad y ofrecer empleos cerca de donde vive la gente."
Historias que reflejan el sueño americano
Las experiencias de Edmelinda y María representan el rostro humano de una empresa que reúne trabajadores de distintas culturas bajo un mismo techo. Bauducco no solo trasladó parte de su operación desde Miami. También decidió abrir nuevas oportunidades para quienes viven en la región.
El español convive naturalmente con el inglés en los pasillos de la fábrica. Los equipos de trabajo reflejan la diversidad de Florida y el intercambio cultural se convierte en una fortaleza para la organización.
Para Edmelinda, esa integración tiene un significado especial. "Hay cubanos, venezolanos, colombianos, puertorriqueños... Aquí uno siente que pertenece."
El CEO Global de Bauducco, Stefano Mozzi, en su discurso de bienvenida ante más de 300 personas invitadas a la inauguración de la nueva planta de producción ubicada en la ciudad de Zephyrhills, Florida.
El futuro apenas comienza
La planta opera actualmente en su primera fase de producción, con una proyección de entre 150 y 200 empleos directos. Sin embargo, los planes van mucho más allá.
La empresa ya contempla dos nuevas etapas de expansión que, de mantenerse el crecimiento de las ventas, permitirán alcanzar cerca de 600 empleos en los próximos años.
Más que una cifra, representa cientos de historias que todavía están por escribirse.
Historias de personas que, como Edmelinda Arce, que un día pasó frente a un edificio en construcción imaginando una oportunidad.
Situaciones como la de María Mayuri, que dejó atrás su país y encontró en Florida un lugar para seguir creciendo profesionalmente.
Y el empeño de una empresa que llegó a Zephyrhills convencida de que el mejor ingrediente para construir su futuro no es únicamente la calidad de sus productos, sino el talento y la dedicación de las personas que cada día hacen posible ese crecimiento.
En una región donde durante años muchos residentes debían recorrer largas distancias para encontrar empleo, la presencia de Bauducco comienza a cambiar ese panorama.
Con cada nueva contratación, la compañía no solo amplía su capacidad de producción; también fortalece el tejido económico y social de una comunidad que hoy ve cómo el desarrollo industrial puede traducirse en oportunidades reales para cientos de familias.
Para muchos de sus trabajadores, la fábrica representa mucho más que un lugar donde elaborar alimentos. Es el espacio donde el esfuerzo recibe una oportunidad, donde la diversidad se convierte en fortaleza y donde el llamado "sueño americano" continúa escribiéndose, esta vez, desde el corazón de Zephyrhills.