Tampa - Un vestido bordado puede contar la historia de un pueblo, una fotografía puede preservar la memoria de una familia y una pintura puede decir, sin palabras, de dónde venimos.
En Tampa, esas tres expresiones se encontraron bajo un mismo techo. La exposición “Colores, Hilos e Historias, Tradiciones que nos unen” que reunió a artistas y miembros de la comunidad hispana en torno a una celebración que fue mucho más allá de una muestra de arte.
Fue un encuentro con las raíces, tradiciones y una identidad que continúa creciendo en la Bahía de Tampa.
La iniciativa, organizada por la Coalición de Artistas Hispanos de la Bahía de Tampa (CHA) en colaboración con la Universidad Ana G. Méndez, abrió la programación del Mes de la Herencia Hispana, que en Estados Unidos se celebra del 15 de septiembre al 15 de octubre.
Pinturas, fotografías y 18 vestidos tradicionales de diferentes países latinoamericanos, transformaron el espacio universitario en un recorrido por la diversidad cultural de una comunidad que, aunque proviene de diferentes lugares, comparte una historia de migración, esfuerzo, tradición y pertenencia.
“Queremos que se sepa, a través de los colores, de diferentes expresiones artísticas, de la música, de la poesía, la pintura y la fotografía, quiénes somos los hispanos y qué aportamos para el arte en la Bahía de Tampa”, afirmó a CENTRO Tampa, Imelda Dutton, presidenta de CHA.
“Colores, Hilos e Historias, Tradiciones que nos unen”, presentó 18 vestidos representativos de varias naciones hispanas.
Un vestido que cuenta una historia
Entre las piezas que captaron la atención estuvo la representación de la ‘China Poblana’, uno de los símbolos más reconocidos de la cultura mexicana y de la identidad del estado de Puebla.
El diseño fue presentado por el diseñador mexicano Arturo Novoa, residente en Tampa y quien desarrolla su trabajo a partir de un vínculo particular con México. Él viaja a distintas regiones del país para encontrar artesanos especializados en bordados y trabajar con ellos en sus creaciones.
El proceso convierte cada vestido en una colaboración entre el diseño contemporáneo y los conocimientos transmitidos durante generaciones. Novoa imagina la pieza y los artesanos aportan sus técnicas, sus manos y su conocimiento.
Para Dutton, esa conexión es fundamental porque permite reconocer que detrás de una pieza artística existen comunidades enteras que han conservado sus tradiciones.
La exposición presentó 18 vestidos representativos de México, Puerto Rico, Venezuela, Ecuador, Estados Unidos, República Dominicana, Cuba, Perú, Colombia y Guatemala.
Cada uno con una historia diferente, todos reunidos para contar una historia común: la diversidad de la comunidad hispana.
Imelda Dutton (izquierda); presidenta de la Coalición de Artistas Hispanos de la Bahía de Tampa (CHA) y Rita Cruz (derecha); directora académica de la Universidad Ana G. Méndez, se unieron para celebrar la exposición “Colores, Hilos e Historias, Tradiciones que nos unen”.
El arte como identidad
La misión de CHA no se limita a organizar exposiciones. La fundación busca crear espacios para que los artistas hispanos puedan mostrar su trabajo y, al mismo tiempo, utilizar el arte como una herramienta para explicar quiénes son y cuál es su aporte a la sociedad.
En ese propósito, la educación ocupa un lugar central. Dutton insiste en la importancia de acercar estas expresiones a las nuevas generaciones de hispanos nacidos o criados en Estados Unidos.
La idea es que conozcan las historias de sus padres y abuelos, entiendan el significado de sus tradiciones y encuentren en ellas una fuente de identidad. “Queremos que las nuevas generaciones de hijos hispanos acá en Estados Unidos aprendan de eventos como este”, explica.
Porque según ella: “una tradición que no se comparte corre el riesgo de quedarse en el recuerdo, una tradición que se enseña puede convertirse en futuro”.
Tampa: punto de encuentro de culturas
La presencia de la Universidad Ana G. Méndez como sede y aliada de la exposición tiene un significado especial.
Para Rita Cruz, directora académica de la universidad, la diversidad de nacionalidades representadas en la actividad refleja también la realidad de la Bahía de Tampa.
“Estamos muy orgullosos de tener a personas de diferentes países, porque esa también es la misión de la universidad: integrar las comunidades de las naciones hispanas radicadas en la Bahía de Tampa”, señala.
La exposición fue apenas el comienzo. Durante el Mes de la Herencia Hispana, la universidad desarrolla otras actividades relacionadas con el emprendimiento y el desarrollo profesional de la comunidad.
El 22 de septiembre realizaron un encuentro dedicado al patrimonio hispano a través del emprendimiento, con un panel y una feria para pequeños empresarios. Y para el 29 de septiembre, una alianza con la Asociación de Mujeres Profesionales Hispanas (HPWA) busca acercar a jóvenes estudiantes a redes de mentoría.
De esta manera, cultura, educación y oportunidades profesionales se encuentran dentro de una misma celebración.
Álvaro Montealegre, fue uno de los tantos hispanos que asistieron al evento a contemplar el arte realizados por diferentes artistas latinos.
“No esperaba tanta gente”
Entre los asistentes a la exposición estuvo Álvaro Montealegre, quien llegó invitado por su amigo Mauricio Vázquez, artista salvadoreño que participó en la muestra.
Montealegre, interesado especialmente en el arte latinoamericano, ya conocía algunas actividades de CHA. Sin embargo, reconoce que la convocatoria de esta ocasión lo sorprendió.
“Me parece muy bonito, muy bien organizado. No esperaba tanta gente y me agrada saber que la comunidad latina se está organizando a este nivel”, comenta.
Para él, el valor de estos encuentros también está en acercar a los jóvenes al arte y a sus raíces. “Es necesario, sobre todo para los muchachos, a ellos les gusta mucho el arte y es muy positivo combinar la juventud con la herencia hispana y el arte”, afirma.
Dentro del marco del mes de la herencia hispana, la Coalición de Artistas Hispanos de la Bahía de Tampa (CHA), tiene previsto un próximo evento sobre la Catrina de México.
Una celebración que continúa
La exposición permanecerá abierta al público hasta el 15 de octubre, fecha en la que concluye el Mes de la Herencia Hispana. Durante este periodo, los artistas tendrán la oportunidad de conversar con los visitantes sobre sus obras y sobre el significado de preservar las tradiciones.
Para CHA, la programación no termina allí. La organización ya prepara nuevas iniciativas, entre ellas una exposición dedicada a La Catrina prevista para el 7 de noviembre, una actividad que tiene un componente artístico y educativo alrededor de la historia y significado de esta figura mexicana.
Así, el calendario cultural continúa, porque en Tampa y la herencia hispana no se limita a una fecha en el calendario.
Está en las manos de quienes bordan, en los ojos de quienes fotografían, en los artistas que pintan, en los diseñadores que reinventan las tradiciones y en las nuevas generaciones que descubren las historias de quienes llegaron antes.
Colores, hilos e historias. Tres palabras para una misma idea: una comunidad que no quiere olvidar de dónde viene mientras sigue construyendo hacia dónde va.