El presidente Donald Trump se dirige a la nación sobre los ataques en Venezuela el 3 de enero.
La captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos se está sintiendo mucho más allá de Venezuela.
En Florida, comunidades con vínculos con otros países autoritarios de Centro y Suramérica dicen que la decisión de arrestar al presidente de Venezuela podría redefinir la inmigración y la estabilidad regional.
Personas como Jaime Arellano, que han vivido de primera mano la experiencia de las dictaduras, dicen sentirse esperanzadas.
“En América Latina tenemos la víbora de tres cabezas, que es Venezuela, Cuba y Nicaragua”, dijo Arellano, de 65 años, ex preso político nicaragüense que fue liberado en 2023 junto a otros 221 tras negociaciones entre el régimen de Daniel Ortega y Washington. “Ahora creo que a esa víbora le han cortado una de las cabezas, la principal, que era la Venezuela de Maduro. Hay una nueva esperanza”.
Arellano, quien vive en el condado Hillsborough, dijo que era importante que Estados Unidos tratara la situación en Venezuela como un asunto de seguridad nacional. También señaló que esto podría impactar la política migratoria estadounidense y a cualquiera que busque asilo desde la región.
“Muchos de los procesos de asilo político para venezolanos y nicaragüenses están congelados. Una vez que el problema se resuelva, muchos de los que soñamos con regresar a nuestro país podremos hacerlo”, dijo Arellano. “Mi sueño es volver a Nicaragua, morir en Nicaragua y vivir lo que me quede de vida en mi país para ayudar a reconstruirlo”.
Florida alberga algunas de las poblaciones hispanas más grandes del país, según estimaciones del Censo de Estados Unidos. En el estado viven alrededor de 1.5 millones de cubanos, unos 400,000 venezolanos, más de 440,000 colombianos y cerca de 170,000 nicaragüenses.
Guadalupe Tuñón, profesora asistente de política y asuntos internacionales en la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales de Princeton, dijo que para los floridanos que fueron presos políticos, la captura de Maduro puede importar menos como señal de una apertura política inmediata y más como una fuente de mayor presión sobre los regímenes.
“Puede haber razones para una atención cautelosa más que para el optimismo: el estrés económico puede cambiar el comportamiento de los regímenes, pero no garantiza una liberalización”, dijo Tuñón.
La operación en Venezuela ha llevado a algunos republicanos de Florida a sugerir que Cuba podría ser la próxima.
“Si yo viviera en La Habana y estuviera en el gobierno, estaría al menos un poco preocupado”, dijo el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.
Wilfredo Cancio, periodista y analista cubano que sigue la crisis política y económica de la isla desde el sur de Florida, dijo que la transformación de Cuba llegará bajo el peso de su propio sistema colapsado.
“El factor Venezuela es un elemento clave para acelerar esa transformación”, dijo Cancio.
El representante estadounidense Carlos Giménez, exalcalde del condado Miami-Dade, escribió en X que “¡lo que hizo el presidente Trump en Venezuela fue salvar vidas estadounidenses! Sus acciones tendrán repercusiones directas en nuestra región, especialmente en Cuba, donde muchos finalmente están empezando a ver una luz al final del túnel!”.
Pero Cancio, el periodista cubano, dijo que no lo ve de esa manera.
“No creo que Estados Unidos vaya a intervenir en Cuba, como algunos exiliados están prediciendo y deseando en este momento crucial”, dijo. “Tendría un efecto tremendamente desestabilizador, a un costo que Estados Unidos preferiría evitar”.
Roberto Pizano, ex preso político cubano que vive en Tampa, dijo que los cambios políticos en América Latina muestran un creciente apoyo a fuerzas de derecha. Pizano, de 87 años, estuvo preso durante 18 años bajo el fallecido Fidel Castro.
“Espero que eso también ocurra pronto en Cuba, pero hay que ver”, dijo Pizano. “Por supuesto, todavía están México, Colombia y Brasil, pero los votantes latinoamericanos están diciendo basta a los políticos de izquierda”.
Pizano señaló que una transición democrática en Venezuela y en otros países que por mucho tiempo han monopolizado el poder político sería bienvenida, pero no sería fácil.
“Es un proceso, porque hay que desmontar la estructura política existente y comenzar a reconstruir con democracia y leyes”, dijo Pizano.
El colombiano Juan Posada, de 49 años, residente de Tampa, quien se desempeñó como oficial de información pública durante el gobierno del expresidente colombiano Álvaro Uribe, dijo que si Venezuela se estabiliza y establece un gobierno democrático, “el impacto regional sería positivo”, especialmente al ayudar a reorganizar las comunidades venezolanas en toda Suramérica.
Posada dijo que esto aliviaría la presión migratoria sobre países como Colombia y Perú, que han recibido grandes cantidades de personas provenientes de esta nación latinoamericana.
El año pasado, el Departamento de Estado añadió a Colombia a una lista de países que no han cooperado con los esfuerzos de control de drogas de Estados Unidos, junto con Venezuela, Nicaragua y México, entre otros.
El presidente colombiano Gustavo Petro, exguerrillero elegido en 2022, ha criticado a la administración Trump por su política exterior, inmigración y ataques a embarcaciones vinculadas al narcotráfico en el Caribe.
Posada dijo que la salida de Maduro ya está generando preocupación entre otros presidentes latinoamericanos, incluidos Petro, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y la mexicana Claudia Sheinbaum.
“Esto puede verse como un nuevo orden”, dijo Posada. “Países como Argentina, Chile y Ecuador ya están alineados con valores democráticos y de libertad”.
En Florida, el impacto de la captura de Maduro debe verse con cautela en lo que respecta al tema migratorio y a las comunidades locales de Venezuela, Cuba y Nicaragua, dijo José Daniel Ferrer, de 55 años, un destacado disidente cubano en Miami.
“Las estructuras represivas todavía están en pie, los controles aún existen en esos países. El trabajo hacia una democratización plena debe completarse”, dijo Ferrer. “Solo entonces la gente debería regresar a su país. Yo sería de los primeros en regresar si se cumplieran las condiciones mínimas necesarias”.
Algunos venezolanos ya han comenzado a hablar sobre cómo sería regresar a su país de origen, una medida alentada por la administración Trump.
La portavoz del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Tricia McLaughlin, dijo a Fox News que es momento de que los venezolanos que estaban bajo protecciones temporales en Estados Unidos regresen a casa. En 2025, la administración Trump revocó este estatus a unos 600,000 venezolanos.
“La gran noticia para quienes están aquí desde Venezuela bajo el estatus de protección temporal es que ahora pueden regresar a casa con esperanza por su país, un país que aman, con la expectativa de que habrá paz, prosperidad y estabilidad”, dijo McLaughlin.
Carlos Bohórquez, de 42 años, inmigrante venezolano en Tampa, dijo que por ahora regresar a su país no es una opción. Señaló que en Venezuela están arrestando a personas por salir a manifestar apoyo a la captura de Maduro. Las protecciones temporales deberían mantenerse, dijo.
“¿Cómo se supone que uno regrese? ¿Cómo se supone que manden a la gente de vuelta a Venezuela bajo estas condiciones?”, dijo Bohórquez. “No tiene sentido”.