Foto courtesia HABITAT FOR HUMANITY
Claudia Bento Hart y su hija Ana María Hart voluntarias de Habitat for Humanity Tampa Bay Gulfside durante la ceremonia de entrega de llaves de las casas a los siete nuevos propietarios.
NEW PORT RICHEY — Después de vivir más de tres décadas en Estados Unidos, Claudia Bento Hart, de 55 años, originaria de Brasil, cumple el sueño de ser dueña de casa por primera vez.
Bento Hart y su hija Ana María Hart, de 20 años; ambas son propietarias de una de las siete casas construidas en New Port Richey por una organización sin fines de lucro.
“Esta no es una casa gratis, sino una casa con esfuerzo, pero a un costo asequible”, dijo Claudia Bento Hart, quien junto a su hija son voluntarias de Habitat for Humanity Tampa Bay Gulfside.
Claudia dice que tiene 30 años para pagar su casa sin intereses. La vivienda consta de dos dormitorios, dos baños, cocina y comedor.
Esta madre sudamericana dijo a Suncoast News que con esfuerzo y dedicación el sueño de la casa propia es posible. “El trabajar con los voluntarios me ha ayudado a conectar con la gente, a madurar como persona; se aprende mucho en el programa”, dijo Bento Hart, quien emigró de Brasil a Estados Unidos hace 32 años.
Un ambiente de fiesta se vivió durante la ceremonia de entrega de llaves de las casas de siete nuevos propietarios. Madre e hija estuvieron presentes en esa celebración.
Este evento se llevó a cabo afuera de las viviendas asequibles construidas en el área de Kiowa Drive en New Port Richey, las cuales fueron financiadas a través del modelo de préstamo sin intereses de Habitat, ‘sweat equity’ de las familias y el compromiso comunitario.
El esfuerzo y dedicación de estas familias al colaborar con Habitat for Humanity Tampa Bay Gulfside para construir sus hogares fueron reconocidos, el viernes 7 de noviembre, en una celebración de barrio en el que también se destacó el patrocinio de Publix Super Markets Charities.
Habitat es una organización sin fines de lucro que ha ayudado a más de 1000 propietarios desde 1985.
Los voluntarios y futuros propietarios construyen las casas, que se venden y financian con un préstamo sin intereses.
“Al comprar estas casas, echan raíces en West Pasco y construyen una comunidad más fuerte. Este es el poder de tener una vivienda propia: crear vecindarios donde las familias se apoyan mutuamente y prosperan juntas”, afirmó Mike Sutton, presidente y director ejecutivo de Habitat for Humanity Tampa Bay Gulfside.
Según los líderes de la organización, los candidatos a dueños de casa tienen ingresos entre el 30% y el 80% del ingreso medio de la zona, deben completar un programa integral de educación para compradores de vivienda e invertir entre 350 y 450 horas de trabajo voluntario con Habitat, demostrar la necesidad de una vivienda digna y la capacidad de pagar un préstamo sin intereses.
Los voluntarios dan básicamente la mano de obra, dijo Paul Cuba, quien también es voluntario de Habitat. “Trabajamos 350 horas en cada casa o en cada trabajo voluntario para cubrir los requisitos que Habitat nos pide para nuestra propia casa”.
Para Paul Cuba, lo más destacable del programa es que la hipoteca de la casa tiene cero intereses.
“Todo lo que ves, hasta el césped y todas las plantas, las pusimos nosotros. Venimos a trabajar básicamente cinco o seis horas diarias, dependiendo del tiempo que uno tiene y aplica”, dijo Cuba.
Según Omar Sánchez, supervisor de campo de Habitat, la forma en que construyen las casas depende de la necesidad de las familias. “Si una madre tiene dos niños, la casa tiene que ser de tres dormitorios”.
Sánchez dijo que mucha gente piensa que regalan las casas. “No las regalamos, las personas tienen que trabajar 350 horas en construcción y las clases que toman deben tener buen crédito. Cuando ya las aprueban para el programa, demoramos como cinco meses en construir una casa de esas”.
Foto de BELHÚ VILLAGRA
Myriam Seija, de 62 años, originaria de Colombia, fue una de las siete personas que recientemente obtuvieron una nueva vivienda en New Port Richey con la ayuda de Habitat for Humanity Tampa Bay Gulfside.
El folleto del cambio
La colombiana Myriam Seija, de 62 años, no tuvo una buena experiencia alquilando vivienda. “La gente que renta es muy abusiva; pasé mucho trabajo, muchos abusos y humillaciones”, dijo.
Seija es viuda, tiene lupus, está deshabilitada. Ella tuvo casa propia, pero la perdió tras la muerte de su esposo. “Los hijos de mi esposo aparecieron y la corte les adjudicó la casa por una deuda de manutención”, dijo.
Caminando por un negocio, Myriam encontró folletos de Habitat fue así como se enteró del programa.
No hablaba bien inglés, por lo que en la organización la contactaron con una persona bilingüe que la asistió en el proceso. “Me ayudó a conseguir la cita para que miraran mi crédito y mis documentos, tuve que trabajar medio tiempo con el permiso del seguro social porque estoy deshabilitada, luego firmé el contrato y empecé con el voluntariado”, dijo Myriam Seija, quien también dijo que en el programa le enseñaron sobre finanzas y a cómo ahorrar e invertir bien su dinero.
Myriam explicó que va a pagar a 30 años sin interés su hipoteca. “Mi cuota mensual es de $902. El Condado Pasco me dio $50,000 para el enganche y las horas de construcción; Habitat me las paga a $12 la hora”.
Seija tuvo que trabajar mucho para aumentar sus ingresos: “Soy una persona ya retirada, fue un año duro, pero lo logramos con la comunidad de Habitat”.