[ CORTESÍA DE R. PIZANO | Times ]
Un cartel exhibido en un servicio conmemorativo en Casa Cuba en Tampa el domingo muestra a cuatro hombres asesinados en un conflicto con el gobierno cubano la semana pasada, entre ellos Michael Ortega Casanova, de Tampa, y Pavel Alling Peña, de Clearwater.
Dos de los hombres que el gobierno cubano dijo que iban a bordo de una embarcación interceptada en medio de disparos frente a la costa de Cuba el 25 de febrero — incluido uno que murió — eran de Tampa, según lo informó un representante de Casa Cuba de esta ciudad.
Michael Ortega Casanova y Leo Enrique Cruz Gómez fueron identificados por las autoridades cubanas como parte de los 10 pasajeros que viajaban en la embarcación registrada en Florida. El gobierno cubano describió el incidente como una “infiltración terrorista” en la que cuatro personas murieron y otras seis fueron detenidas.
Según el gobierno, Ortega Casanova fue uno de los fallecidos, mientras que Cruz Gómez — quien figuraba en la lista de personas buscadas por terrorismo en Cuba — fue detenido.
El Departamento de Estado de Estados Unidos confirmó la noche del jueves que uno de los cuatro hombres muertos era ciudadano estadounidense, aunque no reveló su identidad. Un portavoz indicó que otro ciudadano estadounidense resultó herido y que otras personas a bordo podrían haber tenido visas o residencia permanente legal.
Tanto Ortega Casanova como Cruz Gómez participaron en reuniones en Casa Cuba de Tampa, un grupo cubano anticomunista, según René Montes de Oca, vicepresidente de la organización.
“Ambos eran siempre muy firmes en sus convicciones y creían que para tumbar al gobierno cubano había que luchar con armas”, dijo. “Personalmente, yo fui uno de los que muchas veces les advirtió que era peligroso y que podía ser una misión suicida”.
Ortega Casanova había sido líder del capítulo en Tampa del Partido Republicano de Cuba, explicó Montes de Oca, el cual se reunía con Casa Cuba una vez al mes para “hablar sobre cómo hacer crecer el Partido Republicano en Tampa y cómo sumar más miembros”.
Cruz Gómez no asistía con tanta frecuencia, señaló. “A Leo le gustaban las armas, le gustaba ir de cacería”, dijo Montes de Oca.
La lista de terrorismo del gobierno cubano indicaba que Cruz Gómez era buscado por “iniciar actividades de sabotaje en la provincia de Villa Clara”, lo que derivó en su detención y cargos penales.
Montes de Oca dijo que consideraba las posturas de ambos hombres como “legítimas, aunque tuviéramos puntos de vista distintos sobre un posible cambio en Cuba”.
Lázaro Delgado, exmiembro del capítulo en Tampa del Partido Republicano de Cuba, comentó que aunque Ortega Casanova había hablado sobre poseer armas, fue sorprendente verlo involucrado en este incidente.
“Michael nunca fue un activista en Cuba en el sentido de salir a las calles a protestar, arriesgándose a ser arrestado”, dijo Delgado. “Nunca imaginé que pudiera involucrarse en algo así”.
Funcionarios cubanos señalaron en un comunicado inicial que los ocupantes de la embarcación planeaban “infiltrarse en territorio cubano con fines terroristas”.
El comunicado indicó que cuando una nave guardacostas cubana con cinco oficiales se acercó para solicitar identificación, los hombres abrieron fuego e hirieron al comandante de la embarcación. Las autoridades cubanas afirmaron que posteriormente incautaron rifles de asalto, explosivos caseros y otros equipos tácticos en la embarcación.
“Cuba tiene el deber y la responsabilidad de proteger sus aguas territoriales”, declaró Carlos Fernández de Cossío, viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, en un comunicado el 26 de febrero. “Nuestras acciones son coherentes con el derecho internacional, que se aplica a todos los países, incluidos los propios Estados Unidos”.
La embarcación fue reportada como robada horas después del incidente, según la Oficina del Sheriff del condado de Monroe. Un hombre en Big Pine Key dijo que se enteró de que su bote había estado involucrado cuando el gobierno cubano publicó el número de registro, lo que generó llamadas de los medios de comunicación.
Investigación EE.UU
Funcionarios estadounidenses han expresado cierto escepticismo sobre la versión cubana de los hechos. El secretario de Estado de EE.UU., Marcio Rubio, afirmó que Estados Unidos está realizando su propia investigación para esclarecer lo ocurrido.
“No conocemos muchos detalles y dejaré que la Casa Blanca proporcione más actualizaciones a medida que las tengamos”, dijo el vicepresidente JD Vance. “Es una situación que estamos monitoreando; esperamos que no sea tan grave como tememos, pero no puedo decir más porque simplemente no sabemos más”.
La situación, señaló Montes de Oca, ha causado “una profunda conmoción en la comunidad del exilio cubano” en toda Florida.
“Conocíamos a Michael directamente como una persona abierta, amigable, alguien que demostraba mucha bondad”, dijo. “Lo mismo con Leo”.
Montes de Oca informó que Casa Cuba ha declarado un período de duelo y ha bajado sus banderas a media asta.