Cuando Ramón Martínez llegó a Florida en 1989, su vida profesional estaba marcada por décadas de trabajo como ingeniero y profesor universitario. Nunca imaginó que, años más tarde, se convertiría en un puente entre el lenguaje y la dignidad de los adultos mayores hispanos del condado de Pinellas. Desde 2024, este panameño jubilado dedica su tiempo como intérprete voluntario en Neighborly Senior Care Network, una organización que ofrece servicios esenciales como Meals on Wheels, transporte y Senior Dining Cafés.
“Después de haber recibido tanto, quise devolver un poco ayudando en este programa de voluntariado”, dijo.
Su historia comenzó mucho antes, en 1979, cuando obtuvo una maestría en la Universidad Estatal de Ohio. “Vine a estudiar en la Universidad Estatal de Ohio, completé una maestría y luego regresé a Panamá. Más tarde, volví a Estados Unidos para cursar un doctorado en la Universidad de Florida”, recordó. Después de establecerse de forma permanente en Tampa, trabajó durante 34 años en una empresa de ingeniería que hoy forma parte de AECOM.
“Este país ha sido una bendición para nosotros. Tuve una carrera profesional exitosa, y eso me motivó a ayudar a otros”, afirmó.
Martínez dice que el voluntariado le ha permitido ver otro lado de la comunidad hispana en Tampa Bay.
“La necesidad está aumentando”, señaló. “Ahora mismo soy el único intérprete de español en Neighborly, y no es suficiente.” Para él, traducir va más allá del idioma: significa crear cercanía con las personas de su comunidad.
“En el momento en que digo ‘soy Ramón’, la dinámica cambia: rompe el hielo y crea una conexión.”
De Panamá a Florida: una vida de enseñanza y servicio
Su trayectoria profesional le enseñó la importancia de compartir el conocimiento. “Preferí ser maestro para formar a muchos ingenieros antes que trabajar solo como uno”, explicó. “Este tipo de trabajo requiere ser comunicativo, humano y compasivo.” Aunque se describe como una persona reservada, disfruta las historias que escucha de los adultos mayores con los que conversa cada semana.
“No hace mucho hablé con un señor de 96 años y con una señora colombiana que siempre terminaba nuestras conversaciones diciendo ‘Dios lo bendiga’. Esas cosas tocan el corazón”, dijo. También recuerda haber conocido a una mujer ciega y a una panameña de 92 años en un Senior Café.
“Ver cómo esas personas, a pesar de sus desafíos, mantienen una actitud positiva ante la vida es inspirador. Hay un hombre en silla de ruedas que siempre está bromeando. Eso te enseña mucho.”
Su participación en Neighborly le ha demostrado que el voluntariado puede adaptarse a distintas capacidades.
“Hay personas que no pueden movilizarse, pero pueden servir como intérpretes desde casa. Yo hago la mayoría de mis llamadas por teléfono”, explicó. Según los datos que compartió, Neighborly entrega más de 500,000 comidas al año a través del programa Meals on Wheels y atiende a unas 150,000 personas en sus Senior Dining Cafés.
“Tenemos ocho centros en el condado de Pinellas, en lugares como Largo, Seminole, Palm Harbor y St. Petersburg”, detalló.
La importancia del idioma y la conexión cultural
Uno de los mayores retos que Martínez ha identificado es la barrera del idioma. “El idioma y la cultura son las principales dificultades en la zona”, comentó. “A veces una persona puede hablar inglés, pero si no está en un entorno donde haya afinidad cultural, se siente aislada.” También destacó que el personal de Neighborly se esfuerza por crear un ambiente inclusivo. “Tratan de decir algunas palabras en español para que los adultos mayores se sientan más cómodos. Eso marca una gran diferencia.”
Para Martínez, la comunicación es la base de la conexión. “Ser amable y cortés es clave. Cuando muestras educación, la conversación fluye. La amabilidad rompe el hielo”, dijo. Ese gesto, que puede parecer sencillo, tiene un efecto profundo en los adultos mayores con los que trabaja.
“Creo que la amabilidad, como decimos en inglés, es fundamental”, insistió.
El voluntario también resalta la importancia de mantener vivo el idioma español entre las generaciones más jóvenes.
“Mis dos hijos hablan español, aunque prefieren el inglés porque estudiaron aquí. Pero hemos hecho un esfuerzo para que no lo pierdan. Es muy importante para las relaciones profesionales”, comentó.
“Uno de mis hijos trabaja en Bank of America y, al principio, le costaba hablar español, pero ha mejorado tanto que ahora se siente completamente cómodo.”
El futuro del voluntariado hispano
El crecimiento de la población hispana de adultos mayores en Florida plantea nuevos desafíos. “Se espera que el grupo de personas mayores de 85 años siga creciendo. La gente vive más tiempo y la necesidad es grande”, apuntó. Neighborly cuenta actualmente con unos 680 voluntarios, pero se necesita más ayuda. “Hay alrededor de 15 rutas de Meals on Wheels que requieren voluntarios para repartir comidas. También se necesitan intérpretes”, indicó.
Martínez considera que el voluntariado no forma parte tradicionalmente de la cultura latinoamericana, pero que eso puede cambiar. “Somos muy familiares, pero no tenemos el hábito del voluntariado porque no se enseña en nuestros países. Aquí, en algunas escuelas, incluso las católicas, los estudiantes deben cumplir horas de servicio comunitario. Eso crea una cultura de servicio a la comunidad”, reflexionó.
“Quizás trabajos como el de ustedes, los periodistas y los medios, al publicar estas historias, puedan motivar a otros latinos a involucrarse en el voluntariado.”
Con motivo del reciente Mes de la Herencia Hispana, Martínez reflexionó sobre sus raíces y su papel en la sociedad estadounidense.
“Soy hispano y siempre lo seré. Mi esposa es panameña, mis hijos nacieron en Panamá y en Estados Unidos. También me siento estadounidense”, dijo. “Tengo mucho que agradecerle a este país. Nunca me mudaría de nuevo a vivir por completo en Panamá.”
Para él, la vida siempre ha significado existir entre dos culturas, y el proceso migratorio ha sido una escuela de aprendizaje.
“Cuando llegué, me sorprendió la paciencia que tienen los estadounidenses para hacer fila. En Panamá, la gente se cuela. Aquí aprendes a valorar la calma y el respeto por los demás”, recordó. “Los estadounidenses son amables, siempre dispuestos a ayudar y a seguir las reglas. Aprendes a vivir entre dos mundos”, dijo el voluntario panameño.
Herencia e identidad
Martínez conserva tradiciones de su país y las comparte en su trabajo diario. “A veces hablo de platos típicos, o con un peruano le menciono cuánto me gusta el arroz chaufa”, comentó. “La comida panameña también es deliciosa. Si alguna vez van a Panamá, comerán muy bien allá: la gastronomía es muy variada. El sancocho panameño, el arroz con pollo, los patacones o las carimañolas son una delicia.” La música, especialmente la de Rubén Blades, es otro lazo cultural. Entre risas, comentó que “los puertorriqueños parecen admirar más a Rubén Blades que los propios panameños”, aludiendo al cariño, la influencia y el reconocimiento que el artista ha ganado en toda América Latina por sus aportes culturales y musicales.
Para él, mantener el orgullo por las raíces es esencial.
“Siempre he admirado a los puertorriqueños porque tienen un gran orgullo por su herencia. Aunque hayan nacido en Nueva York o Nueva Jersey, siguen siendo puertorriqueños. Otros hispanos a veces no tienen o no muestran ese mismo orgullo”, expresó. “Tenemos que hacer todo lo posible por preservar el idioma y la cultura.”
Resumió su visión sobre los migrantes hispanos con una reflexión sencilla pero profunda. “Recordemos que hemos tenido la oportunidad de disfrutar este país, con todos sus problemas y todo su esplendor. Debemos estar dispuestos a ayudar a quienes más lo necesitan”, afirmó. “Aquí hay tanta abundancia que a veces no nos damos cuenta. Unas pocas horas a la semana dedicadas al voluntariado pueden cambiarle la vida a alguien”, aseguró.
Al hablar de su legado personal, no dudó en responder: “Como alguien que se preocupa y es amable. Alguien que siempre intentó ser respetuoso con los demás.”
Su labor voluntaria refleja una convicción que lo guía día tras día, en cada encuentro con los adultos mayores.
“Es más bienaventurado dar que recibir”, concluyó.
INFOBOX
Neighborly Senior Care Network
Dónde: Condado de Pinellas, con sede en Clearwater y centros comunitarios en toda el área de Tampa Bay.
Qué hacen: Brindan comidas a domicilio, transporte, cafés para adultos mayores y servicios de compañía.
Cómo participar: Unirse como voluntario o hacer una donación en línea.
Teléfono: 727-573-9444
Sitio web: www.neighborly.org