ORLANDO (AP) — Con dos juegos restantes en la clasificación para la Copa Mundial, Estados Unidos se dirigía al enfrentamiento del domingo contra Panamá en Orlando sabiendo que ganar el último partido en casa será clave antes de viajar a la final.
¿Suena familiar?
Estados Unidos venció a los panameños 4-0 en octubre de 2017 cuando Christian Pulisic anotó el primer gol y ayudó al segundo. Necesitando solo un empate cuatro días después, los estadounidenses cayeron en una derrota por 2-1 en Trinidad y Tobago, un punto bajo en el fútbol estadounidense que puso fin a una racha de siete apariciones consecutivas en la Copa del Mundo.
“Cada juego viene con presión, una presión diferente y, por supuesto, la sentimos”, dijo el portero Zack Steffen. “Somos conscientes de las emociones, de nuestras emociones involucradas, y se trata simplemente de ponerlas en un segundo plano y salir y jugar el juego que hemos estado jugando durante toda nuestra vida”.
Antes del encuentro con Panamá Canadá lideraba América del Norte, Central y el Caribe con 25 puntos y Estados Unidos estaba segundo con 22, por delante de México por diferencia de goles. Costa Rica es tercero con 19 y Panamá cuarto con 18. Las tres mejores naciones clasifican para la Copa del Mundo de este año, y el cuarto lugar avanza a un desempate contra el campeón de Oceanía, probablemente Nueva Zelanda.
AL final de la jornada Canadá había acumulado 28 puntos; seguido de Estados Unidos con 25 y tercero dse mantenía México con 25 pero menos goles a favor.
El portero Matt Turner, el lateral derecho Sergino Dest, el defensa central Chris Richards y los mediocampistas Weston McKennie y Brenden Aaronson están lesionados, el lateral derecho suplente DeAndre Yedlin y el extremo Tim Weah están suspendidos por acumulación de tarjetas amarillas y el lateral derecho No. 3 Reggie Cannon queda fuera por COVID-19.
Shaq Moore fue traído desde España para reunirse con el equipo en Orlando.
— Por RONALD BLUM