La historia de la bomba y la plena es la historia del alma puertorriqueña. Nacidas del trabajo, del canto y de la resistencia, ambas manifestaciones musicales han trascendido generaciones, preservando en su esencia la herencia taína que forma parte de la identidad nacional de Puerto Rico. En los campos de Loíza, al noreste de San Juan, y de Ponce, al sur de la Isla del Encanto, a finales del siglo XVII y durante el XVIII, los primeros tambores resonaron al ritmo de la supervivencia, el dolor y la alegría de un pueblo que, con cada golpe al barril, afirmaba su existencia frente al olvido. La bomba nació hace más de seis siglos como una expresión de los africanos esclavizados en la isla. Al compás del tambor, bailaban, cantaban y se comunicaban. Era un lenguaje de resistencia. La plena, por su parte, surgió a inicios del siglo XX como el “periódico del pueblo”: canciones que relataban los sucesos cotidianos, tragedias y celebraciones de los barrios. Así, ambas formas musicales se convirtieron en memoria y crónica, en tradición y herencia, en un espejo que refleja la historia colectiva de Puerto Rico.
Hoy, esa herencia late con fuerza en la Bahía de Tampa gracias a Alberto Delgado, creador y organizador del Festival de Bomba y Plena. Desde hace diez años, este evento ha logrado mantener viva la cultura puertorriqueña en la región.
“El propósito del festival es mantener nuestra identidad viva estando lejos de nuestra patria, poder apaciguar las añoranzas y revivir el ambiente que se da en Puerto Rico”, dijo Delgado.
Foto cortesía del Festival de Bomba y Plena
Lo mejor de la cultura boricua en un solo lugar para celebrar las tradiciones típicas de la Isla del Encanto: Música, gastronomía, trajes tradicionales, entre otras amenidades.
Un toque milagroso
Delgado llegó a Tampa hace más de tres décadas, con la determinación de seguir creando espacios para la música y la cultura. Durante años organizó bailes en la zona, presentando a figuras como Marc Anthony, Gilberto Santa Rosa, Olga Tañón y Víctor Manuelle. Con el paso del tiempo, y tras el cierre del local donde se realizaban los eventos, aquella etapa se detuvo. Sin embargo, la idea de hacer algo más íntimo y representativo de las raíces culturales de Puerto Rico nunca lo abandonó.
“Yo llevaba ya como dos años pensando en un Festival de Bomba y Plena, pero no sabía dónde hacerlo”, recordó Delgado. La oportunidad llegó de manera inesperada, a través del padre Carlos Rojas —amigo de muchos años y hoy sacerdote de la Diócesis de St. Petersburg—, quien le pidió ayuda para recaudar fondos para la iglesia San José.
“Él me dijo: quiero que hagas un festival de bomba y plena. Nos sorprendió porque no sabía de mis planes. Entonces entendí que era ahí donde Dios quería que se hiciera”, relató.
El primer festival se llevó a cabo en los terrenos de la iglesia, con el grupo Los Pleneros de la Cresta, conocidos por participar en los conciertos de Bad Bunny en Puerto Rico. Años más tarde, el evento se trasladó a Water Works Park y, finalmente, al Land O’ Lakes Heritage Park, donde hoy reúne a miles de asistentes.
“El año pasado el parque se quedó pequeño. Este año, con la décima edición, traemos 40 talentos de Puerto Rico. Somos parte de esta comunidad y queríamos celebrarlo en grande”, explicó Delgado.
Diez años de herencia cultural
El Festival de Bomba y Plena se ha consolidado como un encuentro cultural de referencia en Florida. Su propósito no se limita a la música, también abarca el fortalecimiento de los lazos con la comunidad.
“Nos concentramos en traer música que no es la comercial, la más difícil de promover, como la bomba, la plena y la música jíbara”, dijo. En su explicación, describió la bomba como una expresión ancestral y la plena como el relato cantado del pueblo.
Este año, la celebración será de dos días: el sábado 18 de octubre con el pre-festival en Pal Campo Restaurant, y el domingo 19 con el evento principal en Land O’ Lakes Heritage Park.
“El pre-festival es como estar en el mismo Puerto Rico. Todos los talentos ya están en Tampa, se reúnen, cantan y el público canta. Se forma lo que en Puerto Rico llamamos un chinchorreo muy hermoso”, comentó.
En esta edición participarán agrupaciones como Taller de Bomba N’Zambi, La Plena Orquestada de Terraplén, Fusión Jíbaro Caobaná y Grupo Jacareo, proveniente de Miami, entre otros. También habrá invitados especiales como don Raúl Ayala, hijo de don Castor Ayala, creador de las tradicionales máscaras de vejigante hechas con caparazones de coco, y el pintor y escultor Samuel Lind, reconocido por sus obras inspiradas en la cultura loiceña.
Noticias que se cantan y se cuentan
La esencia del festival está en la participación del público. Por eso, los asistentes no se convierten en espectadores pasivos, sino en protagonistas de esta experiencia.
“Esta es una experiencia donde todos participan tocando instrumentos —panderos, barriles, cuás, güiros y chequeres— y cantando junto con los artistas”, explicó Delgado. El encuentro contará con una amplia oferta de gastronomía típica puertorriqueña y latinoamericana, además de artesanías y espacios recreativos para toda la familia.
“Tendremos comida criolla de Puerto Rico, carnes asadas, artesanías, servicios y refrigerios. Es un evento familiar, así que invitamos a todas las familias hispanas y a toda la comunidad de la bahía a venir y disfrutar con nosotros”, dijo Delgado.
Los sabores tradicionales forman parte del alma de la celebración. Desde las arepas de coco o domplines, hasta las alcapurrias y empanadillas. Cada plato cuenta una historia.
“En Loíza se hacen unas arepas de coco deliciosas y un pescado con coco ‘Caldo Santo’, tan bueno que no sé la receta completa, así que no puedo compartirla, solo sé comerla”, bromeó Delgado.
La relación entre música y comunidad se mantiene en el corazón del festival.
“La bomba y la plena son parte de nuestra esencia. En Puerto Rico, la gente se reúne con alegría a tocar sus instrumentos, y donde suena la bomba se forma un batey: un espacio abierto donde todos participan. Esa es la tradición que queremos mantener viva, igual aquí en Tampa”, expresó.
Delgado recordó una anécdota que evoca la función social de la plena en el país caribeño. Contó que, en una ocasión, una montaña se derrumbó —el famoso Derrumbe de Mogote— y, detrás de una vivienda en Bayamón, una joven gritaba desesperadamente el nombre de su vecina: “¡Tati!”, mientras intentaban rescatarla. El suceso se convirtió en noticia y, poco después, en plena. “Así funciona en nuestros pueblos, dijo: los acontecimientos se cantan, y la gente los aprende de boca en boca, de un pueblo a otro. La plena es la memoria viva de Puerto Rico. Es una noticia cantada.”
Foto cortesía del Festival de Bomba y Plena
Músicos tradicionales arribarán a Tampa procedentes desde Puerto Rico para llenar de ritmo, sabor y baile el décimo Festival de Bomba y Plena de la Bahía de Tampa.
Cultura y solidaridad
Además de preservar la cultura, el festival ha tenido un impacto social sustancial. Delgado explicó que las ganancias del evento se destinan a organizaciones locales y causas humanitarias.
“Desde que comenzamos el festival hemos hecho donaciones a niños que sufren quemaduras. También hemos apoyado a las Olimpiadas Especiales del condado de Hillsborough, a la Fundación Rafael Cepeda Atiles —que enseña estos géneros musicales a familias de bajos recursos en Puerto Rico— y a organizaciones que brindan ayuda con comida y ropa”, comentó Delgado.
El encuentro musical también ha servido como plataforma para pequeños negocios y artesanos. “Ayudamos a que la gente dé a conocer sus productos y servicios. De esa manera apoyamos la economía de nuestra área y de nuestra gente”, agregó. Entre las historias que lo han marcado, recordó la de una pareja recién llegada de Puerto Rico que ganó una rifa de una imagen de la Virgen de la Providencia, patrona de la isla.
“Ellos tenían solo un dólar y compraron el boleto. Se ganaron la figura y al año siguiente me contaron que consiguieron trabajo, casa y vehículo. Así que, si una persona se beneficia de lo que hacemos, esa es nuestra recompensa. Nos sentimos muy gratificados por eso”, afirmó.
Una herencia que trasciende el tiempo
El evento coincide con el cierre del Mes de la Herencia Hispana, un hecho que para Delgado tiene un valor simbólico. “En Tampa, y en todo Estados Unidos, se celebra el Mes de la Herencia Hispana del 15 de septiembre al 15 de octubre. Nosotros, como buenos puertorriqueños, extendemos la celebración y la cerramos con broche de oro el 19 de octubre con el Festival de Bomba y Plena”, explicó.
Delgado considera esencial mantener vivas las tradiciones: “Cuando hablo de tradiciones me refiero a la cultura, el lenguaje, la comida y también a la familia. Es importante que los niños aprendan a hablar español, que pidan la bendición a sus mayores como hacemos en muchos países de habla hispana y que no pierdan su identidad”, afirmó. Su mensaje para la comunidad hispana en Tampa es de unidad y perseverancia.
“Todos vinimos a salir adelante y cumplir sueños. Somos una raza trabajadora que no se rinde. Tenemos que apoyarnos unos a otros porque aquí y dondequiera que estemos, somos hermanos”, dijo Delgado.
A lo largo de los años, el festival ha crecido en patrocinadores, artistas y público. Para el puertorriqueño, su meta es seguir expandiendo el evento y fortalecer su alcance.
“Cuando comenzamos no había auspicios. Hoy tenemos apoyo corporativo de alto nivel. Nuestro DJ, Johnny Rivera, siempre me dice: la meta es el estadio”, contó entre risas. Aunque cada año promete que será el último, tres días después ya está planificando el siguiente.
“Todos los años digo: me quito, no voy más. Pero vuelvo a empezar. Y así seguiremos mientras haya un tambor que suene.”
En Tampa, el sonido de los tambores de bomba y plena reafirma la presencia de una comunidad que mantiene vivas sus raíces lejos de la isla.
Cada edición del festival se convierte en un punto de encuentro para la cultura hispana, donde la música, el idioma y la tradición permanecen unidos.
Delgado también recordó los años difíciles tras su llegada a Estados Unidos, cuando todo era cuesta arriba. Contó que en una ocasión intentó comprar un automóvil y fue tratado con desconfianza por no tener historial crediticio. Años después, al pasar por el mismo proceso, la situación fue distinta: “Me decían ‘lo que usted quiera, no se preocupe’. Miré a mi esposa y ella se reía. Me mostró el puntaje de crédito y estaba altísimo”.
Ese momento, explicó Delgado, resumió la experiencia de muchos migrantes: la dignidad, el trabajo y la constancia son los verdaderos instrumentos que, como los tambores de la bomba y la plena, marcan el ritmo de la vida en tierra ajena.
A diez años de su creación, el festival preserva una herencia que proyecta el valor de la identidad boricua en el centro de Florida. En tiempos en que artistas como Bad Bunny reivindican las raíces y la cultura popular desde los grandes escenarios, el Festival de Bomba y Plena reafirma ese mismo mensaje desde la comunidad. Su legado no está en los aplausos, sino en mantener vivo el sonido que une a los puertorriqueños dentro y fuera de la isla, porque cada tambor que suena desde la Bahía de Tampa recuerda que ser hispano es seguir dejando huellas, una plena a la vez.
INFOBOX
10.º Festival de Bomba y Plena en Tampa
Cuándo: sábado y domingo, 18 y 19 de octubre
Dónde: sábado: Pre-Festival – Pal Campo Restaurant, 9218 Anderson Road, Tampa. Domingo: Festival principal – Land O’ Lakes Heritage Park, 5401 Land O’ Lakes Blvd., Land O’ Lakes.
Hora: De 12:00 p.m. a 8:00 p.m. (Festival principal, domingo). El evento del sábado comienza a las 6:30 p.m.
Precio: Entrada gratuita
Información: www.festivaldebombayplenatampa.com