TAMPA - El representante de Cuba en Estados Unidos dijo en una conferencia virtual en Tampa esta semana que la isla está luchando contra dos pandemias: el coronavirus y el aislamiento económico que ha sido reforzado bajo la administración Trump y que, según el embajador, está obstaculizando los esfuerzos de las autoridades cubanas para enfrentar la crisis
Aún así, el embajador cubano José Ramón Cabañas destacó los pasos que Cuba está tomando para detener la propagación del coronavirus. Descartó también las imágenes que circulan en las redes sociales que afirman mostrar condiciones miserables en hospitales y multitudes enojadas que protestan por las tiendas de alimentos mal abastecidas.
"Parte de la victoria es que la gente está informada y consciente de lo que está sucediendo", dijo Cabañas el martes, hablando desde Washington, DC, a una reunión en línea de la serie Café con Tampa. La serie está coordinada por Bill Carlson, miembro del Consejo de la Ciudad de Tampa y abiertamente defensor de un acercamiento con Cuba.
Desde que se inició la pandemia Cuba ha reportado cerca de 1,450 casos y 60 muertes por COVID-19, la enfermedad respiratoria causada por el coronavirus, aunque los críticos del régimen autoritario cuestionan su transparencia. Florida, por el contrario, a solo 90 millas de las costas de la nación isleña, tiene el doble de la población con 22 millones de personas, y muchos más casos vinculados al impacto de la enfermedad. Los números estatales: alrededor de 33.200 personas contagiadas y 1.240 muertes.
El área de Tampa tiene estrechos lazos históricos y culturales con Cuba y la tercera población más grande de cubanoamericanos en los Estados Unidos.
Desde que se detectó el virus en Cuba el 11 de marzo, autoridades sanitarias y voluntarios han estado haciendo visitas periódicas a domicilio para controlar la propagación del coronavirus, realizando encuestas similares al rastreo de contactos que se consideran clave para reducir la propagación en los Estados Unidos.
"Las personas a veces se sienten enfermas y no se dan cuenta de que puede ser COVID-19", dijo Cabañas. "Esas familias o personas con síntomas se han estado aislando. Si vemos que la situación continúa, tenemos la prueba y luego tenemos los hospitales. Así es como funciona el sistema, como siempre lo hace ".
Las autoridades cubanas también dicen que hacen entregas a domicilio de medicamentos para fortalecer el sistema inmunológico. Cuba ha requerido el uso de máscaras, al tiempo que suspendió las clases en las escuela, canceló el transporte público y ordenó el cierre de negocios, excepto aquellos que venden alimentos.
Estas garantías contrastan con algunas de las historias contadas en sitios web de la oposición cubana y plataformas de redes sociales. Un hombre identificado como Luis Carlos Manso publicó imágenes en Facebook que muestran instalaciones deplorables y una pobre atención al paciente en el Hospital Clínico Quirúrgico Diez de Octubre en La Habana.
En otros sitios, se habla de escasez y multitudes desordenadas fuera de los supermercados y parques. El sitio web Cibercuba informó que la policía en La Habana y otras ciudades están actuando con fuerza para hacer cumplir las órdenes que prohíben el acaparamiento de artículos esenciales.
La prensa independiente en Cuba también está bajo fuego por informar sobre el COVID-19.
La periodista galardonada Mónica Baró fue amenazada a principios de esta semana por la policía política cubana por publicar una foto tomada desde su departamento. La foto muestra a decenas de personas reunidas frente a un supermercado.
Durante su aparición virtual en Tampa, Cabañas se enfrentó a un video que mostraba a personas quejándose de la falta de alimentos y agua en Santa Clara, capital de la provincia central cubana de Villa Clara.
Cabañas respondió: “Tienes videos de cualquier parte y algunos son reales y otros fabricados. Hemos estado luchando con una brutal pandemia durante 60 años contra la economía de un país muy pequeño".
Una mejor pregunta, dijo, es cómo Cuba ha soportado un embargo de viajes y comercio estadounidense durante décadas, que fue relajado bajo el gobierno de Barack Obama y luego fortalecido nuevamente por el presidente Donald Trump.
Los vuelos comerciales y chárter de los Estados Unidos a otras ciudades que no sean La Habana han sido prohibidos y se ha establecido un límite de $ 1,000 por trimestre para el dinero enviado a sus familiares en Cuba.
Cabañas señaló que Cuba envía trabajadores médicos a otros países para ayudar con COVID-19.
"Piense por un momento que Cuba de repente no tiene el embargo", dijo. "Con tantas limitaciones, podemos ayudar a tantas personas, a tantos países a combatir el COVID".
Toda Cuba sufre el embargo, dijo, incluido el sector privado.
“Cuando se imponen sanciones unilaterales a los países, afecta a todos. También afecta el segmento económico de las personas en Cuba que últimamente Estados Unidos quiere mejorar o expandir ".
El embargo recientemente impidió la compra de ventiladores para pacientes con coronavirus en Cuba, dijo Cabañas. Los fabricantes IMT Medical y Acutronic aceptaron órdenes de compra pero luego las cancelaron cuando fueron estas empresas fueron adquiridas por la estadounidense Vyaire Medical Inc. de Illinois, precisó Cabañas.
Las cosas serían diferentes bajo la administración de Obama
Un enfoque similar al de la administración de Obama hubiese aliviado la carga impuesta por el coronavirus, dijo Cabañas en la conferencia. Recordó el marco de un acuerdo firmado entre los dos países en 2016 para colaborar en salud pública, investigación y ciencias biomédicas.
"Este es el camino que debemos seguir,” comentó Cabañas.